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FUNDACIÓN LUCENTUM | El guión más cruel deja fuera al Lucentum

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Mil veces se puede escribir una historia, y en pocos casos dejará un desenlace tan macabro como el vivido ayer en el Pedro Ferrándiz. Fundación Lucentum y Ciudad de Valladolid se daban cita en el CdT para disputar el quinto partido de los cuartos de final del PlayOff por el ascenso a LEB Oro. O lo que es lo mismo, dos ciudades con ADN de baloncesto grande se medían en un choque fraticida, con dos proyectos a la cabeza, que buscan la reconquista del baloncesto en sus respectivas localidades.

El partido iba a suponer la guinda de una serie cargada de baloncesto, rivalidad, tensión, igualdad e intercambio de golpes. Con empate, con 2-2 en el global, y con distancias en los partidos que auguraban otro final de infarto. Y el guión se cumplió, aunque empezó dejando dudas. Un espectacular inicio de Valladolid, combinado con una pésima primera parte del Lucentum, dejó a todos los aficionados helados, contemplando la destrucción de un equipo fabricado para ganar. Distancias de quince y veinte puntos dejaron a los de Zapata sentenciados al descanso. Pero Lucentum, y el Ferrándiz, no tiene nunca fácil sentencia.

La segunda parte supuso un volteo al guión del primer acto. El conjunto alicantino se enchufó, y volvió al acierto en el tiro exterior, auténtica seña (y también defecto ocasional) del equipo dirigido por Zapata. La distancia en el electrónico se reducía a la misma velocidad que las sensaciones rebrotaban en los escasos jugadores lucentinos que tuvieron protagonismo en el encuentro. El público se apuntó a una fiesta que hizo gritar a 3.000 gargantas en el Pabellón Pedro Ferrándiz como en los mejores días, con otros protagonistas como Pedro Llompart, Pedro Rivero y compañía.

Y en estas que nos plantamos en los últimos instantes. Los nervios se adueñan de los jugadores, el balón quema y la tensión aumenta. Lucentum remonta, pero Valladolid reacciona gracias a un 2+1 de De La Fuente. Reyes se levanta de tres, enchufa un triple a tablero para seguir soñando. Carles Marzo falla un tiro libre, Pablo Esteban hace lo propio en el otro lado de la cancha, y llegamos con dos segundos por jugar a un escenario en el que Fundación Lucentum perdía por tan solo dos puntos.

Balón de fondo, Rejón es el encargado de sacar, y tiene varias opciones. Marzo y Lobo están bien cubiertos por Valladolid, que presiona a toda cancha el saque del madrileño. El veterano pívot levanta la cabeza, y encuentra a un Álex Reyes con una débil presión de su par. Arma el brazo y lanza un misil que llega al cacereño, que salta, y deja una bandeja, que por aquellas cosas del destino, los nervios y la responsabilidad, niega a Lucentum la prórroga al salirse del aro. Reyes cae al suelo, roto en llanto, Rejón hace lo propio, pero como un resorte, se levanta para poner en pie a su compañero, y al resto de su equipo.

Así es el baloncesto, cruel, pero también justo. Valladolid avanza a semifinales por un detalle, una bandeja, dos puntos, pero también por muchas otras cosas. Paco García ha conducido a los suyos a la siguiente fase con un trabajo mental de libro, como un auténtico motivador. Sergio de la Fuente, el MVP de la liga regular, ha actuado como una verdadera estrella, y lo demás, los pequeños detalles, han sonreido a las ardillas, que buscarán un lugar en la final del PlayOff ante Morón, con el factor cancha a favor, y lanzados.

El conjunto alicantino se enfrenta a otro año en LEB Plata, con el convencimiento de saber que son ya demasiados años en la tercera categoría del baloncesto español. Eso sí, lo hace fiel a sus principios, buscando en la cancha lo que le fue negado hace algunos años en los despachos por la catastrófica gestión de sus antiguos dirigentes. Pese a todo, ciudades como Alicante, Valladolid, Granada o León siguen ganando la reconquista del baloncesto. Un deporte que se enfrenta a otra época de profundos cambios, y que tendrá que reinventarse sin perder su esencia. Esa que Alicante vio ayer en el Ferrándiz, y con la que vibró sin importar la categoría en la que militase su equipo.

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